viernes, 3 de octubre de 2008

El arte de la novela 1


La primera novela que me fascinó fue, indudablemente, La historia interminable.
¿Hubo otra antes? Se pregunta Humbert Humbert evocando los motivos secretos que lo llevaron a maravillarse de Lolita. Pues está Momo, del mismo autor. La historia de la niña que peleó contra los ladrones del tiempo junto con su amiga Casiopea. Pero no fue la misma emoción que me produjo la historia interminable, que lamentablemente parecía tener fin a pesar del título. Sin embargo, entre la frase Libros de ocasión escrito al revés y el capítulo final en el que Bastián llega a la fuente de la vida y se reconcilia con su padre mi fascinación encontró un manantial inagotable. Las aventuras de Atreyu, el piel verde, luchando contra la nada mientras se encuentra frente a enemigos formidables, fueron sólo el principio. Después Bastian Baltazar Bux se mete en el libro y obtiene el poder del Auryn que sólo tiene una regla: “Haz lo que quieras”, y entonces la imaginación que guía secretamente al narrador simplemente rompe el dique que separa la fantasía de la “realidad”. Todo es posible. Y quiero decir, todo, desde un ser que nace viejo y se muere siendo un bebé hasta larvas que lloran y crean un mar de lágrimas, pasando por una bruja que vive en una mano o un ser que es únicamente la voz con que habla.
Con el paso del tiempo me fui dando cuenta de algunos de los secretos mecanismos ocultos en la Historia interminable. Algunos ya estaban el La odisea, por supuesto, pero muchos otros fueron creados por el autor, aunque tengan su origen en los más diversos arquetipos (para usar una expresión de Jung). Sobra decir que la fuente de la vida es algo que está presente en las más diversas culturas. Y si de personajes extraños y excéntricos se trata tenemos a Alicia en el país de las maravillas y a la desconocida novela de Amos Toutola, Mi vida en la maleza de los fantasmas, un verdadero muestrario de la fantasía africana y sus más oscuras pesadillas (como ejemplo, una mujer que tiene a sus maridos en el vientre).
En La historia interminable ocurre, un poco como en Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino, que el lector es un personaje más. Si para Richard Linklater (el director de esa maravillosa película que es Walking life y de Scaner darkly) todos somos perdedores la mayor parte del tiempo, Bastian Baltasar Bux (tres bes) representa al antihéroe por antonomasia. Una nulidad en todo el sentido de la palabra como diría el señor Karl Koread Konder (tres k´s) y cuya única virtud es tener una fantasía interminable. “Las pasiones humanas son un misterio. La de Bastían eran los libros”. Que arroje la primera piedra quien no se haya sentido aludido. La vida, a fin de cuentas, es casi siempre aburrida y tediosa (al menos para quienes no tenemos un espíritu aventurero muy desarrollado). Quien no se recuerde abandonado sin motivo por la chica que amaba o imposibilitado para viajar a ese maravilloso país al otro lado del mundo por falta de tiempo y dinero no entenderá La historia interminable de la misma forma ni el poder del fascinante Auryn, que lleva primero al lector Bastian/lector de la vida real a la selva Peregrin y al desierto (solo para empezar). Bastian simplemente pierde la cabeza ante tanto poder, como haría cualquiera, y cae en las garras de la bruja Xayide y de sus gigantes de hierro. Ella podría verse como la representante de la ambición, en una lectura simple, pero también como las acechanzas de la edad adulta. Por eso Bastian debe ir a La casa de cambio, con doña Auiola, para comprender que la vida está en constante cambio y que nada es estable.
(continuará).

sábado, 20 de septiembre de 2008

El placer del t(s)ex(t)o 1


(Para leerse mientras se escucha algo de "Violator" de Depechemode. Quizá "Enjoy the silence" o "Personal Jesus" o "Sweetest perfection")


"Estar con quien se ama y pensar en otra cosa: es de esta manera que tengo los mejores pensamientos, que invento lo mejor y más adecuado para mi trabajo. Ocurre lo mismo con el (s)tex(t)o: produce en mí el mejor placer si llega a hacerse escuchar indirectamente, si leyéndolo me siento llevado a levantar la cabeza a menudo, a escuchar otra cosa. No estoy necesariamente cautivado por el (s)tex(t)o de placer; puede ser un acto sutil, complejo, sostenido, casi imprevisto: movimiento brusco de la cabeza como el de un pájaro que no oye nada de lo que escuchamos, que escucha lo que nosotros no oímos" (El placer del texto, Barthes, 41).

lunes, 5 de noviembre de 2007

Unicornios


"Los unicornios existen, corren, se esconen, se pasean y hacen relaciones. Tienden a la perfección por inclinaciones dichosamente heredadas. Pocos saben quien los engendra, ni como ; son todos de sexo masculino y no se relacionan entre sí, como si no tuvieran conciencia de su especie"

Luisa Josefina Hernández. Apocalipsis cum figuris

viernes, 28 de septiembre de 2007

Trucos de la mercadotecnia


Siete carritos de Red bull. El cilindro azul en la parte de atrás y las pequeñas ruedas. Salieron del estacionamiento de un hotel, uno tras otro. Luego dieron la vuelta y se estacionaron entre la gasolinera y el Oxxo. Hice la cuenta. Catorce chicas, entre conductoras y copilotas. Todas muy lindas, claro está. Los encargados de mercadotecnia del Toro azul no son tontos. Aunque me pregunté que diablos hacían ahí estacionados esos carritos. ¿Estarían preparados para ir a alguna parte? En realidad no importaba. Nos tenían con los ojos abiertos a todos los que pasábamos por ahí.

A mí sólo se me ocurrió entrar en el Oxxo y comprar algo. Ahí se veía mejor, desde enfrente, a las indiferentes chamacas con sus celulars, pintándose las uñas o platicando de banalidades. Al llegar a la caja una chica me preguntó si fumaba. Le dije que a veces. Me convenció facilmente de comprar una cajetilla de Camels con cerillos conmemorativos incluidos.

Trucos publicitarios. Poner a una chica a vender cualquier cosa reditúa. Hace poco unas chicas me vendieron un condón "Prudence", con un felino al acecho en la cubierta, por diez pesos. En realidad es difícil poner defensa ante estos tipos de publicidad, por supuesto. ¿Y qué más da? Así estan hechas las cosas. Una teta vende más que mil palabras. Y si están atrapadas en un ajustado sostén aun más.

No recuerdo cuantas chicas promete Alá a quien se porta bien, en el paraíso. Pero soñar que catorce chicas del red bull en.... (no el lugar común) ¿En el Oxxo? Bueno, ahora que está de moda esa maldita canción de "Children garden" (un verdadero asco musical). Ok, catorce modelos y un refrigerador lleno de Red bull.

Bueno, creo que una noche así no tendría precio... jaja, aunque sea más fantástica que las mujeres vampiro del santo.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Revelaciones 1.8


Desde las llanuras desiertas


Bueno, se me olvidó la última revelación, jaja. Será corta.

Bueno, es respecto a la ciudad en que vivo.

Puebla, vine aquí a hacer una maestría, y ya que sólo me falta la tesis estoy pensando en marcharme.

Es una ciudad que tiene algunas cosas buenas, pero no podria decir que me haya conquistado. A diferencia de Xalapa, por ejemplo, que aunque a veces te deprima (por su niebla tan espesa, sobre todo) tiene una cierta magia difícil de describir, y mucho arte y personas agradables. Puebla es seca y sus habitantes groseros e indiferentes (¿alguien sabe cómo les dicen? Pero ahora es Pipopres (preciosos en vez de la otra palabra). Yo creí que era un cliché pero es cierto. Hay algo sumamente hostil en esta ciudad, y podría verse como el todo en sí. Quien vaya a Angelópolis un fin de semana y tenga cierta sensibilidad saldrá asqueado).

De México hay ciudades como Oaxaca, Morelia o incluso Guanajuato mucho más bellas que esta también Patrimonio de la humanidad.

En fin, tal vez si doy clases en la Ibero me quede un rato más. Ciertas decisiones se dan de forma extraña en los altos mandos jesuitas, y aún no estoy seguro de que ocurra en la mente de la compañía de Jesús.

Ún último detalle. San Cristóbal de las Casas... relación amor-odio. Me encanta esta ciudad donde nací, pero tampoco me gustan algunas cosas de ella. Además, dificilmente me siento chiapaneco. Me gusta más Veracruz.

martes, 25 de septiembre de 2007

Revelaciones 1.7


Mean mistreater

En el principio está el fin, así que el siete puede ser la primera o última revelación. Como gustéis. Es el título de una rola de Grand funk railroad. Se refiere a alguien que te ha lastimado profundamente o hecho llorar, etc. Quien haya tenido un verdugo "sentimental" podrá entender de que hablo. Y creo que esta revelación tendría que ver con la amistad también. Lo mejor es perdonar, y creo haber llegado a ese punto. Aunque a veces me pregunto, ¿cómo un amigo puede o quiere hacerte sentir mal? ¿por qué motivos? Me considero un ser pacífico que, por ignorancia, ha hecho cosas de las que luego se ha arrepentido. Y con muchos defectos, claro está, aunque ninguno de ellos tan grave como para haber merecido ciertos tipos de hostilidad que se manifestaron de diferentes maneras a lo largo de mi infancia y adolescencia. Supongo que cuando eres más sensible e inteligente que los bravucones estos se sienten ofendidos.

Lo cruel es cuando alguien que crees al menos tan senbible y e inteligente te hiere, y que ciertas humillaciones se entienden sólo en retrospectiva. Sólo queda quedarse con lo bueno de esa persona y con lo que hayas aprendido, y llegar al punto en que haya un perdón completo. Aunque eso signifique, definitivamente, que los caminos se separen por completo. Y eso es lo más sano.

La amistad es algo maravilloso. Tengo buenos camaradas, aunque me cuesta trabajo llegar a aceptar a alguien como un "muy cercano" amigo o amiga. Los mejores están en Xalapa. Y algunos son originarios de Chiapas. Quizá el señor Héctor recuerde algo de nuestras primeras parrandas con "chocomilazo", o los cumpleaños de Ady. También la he pasado chido con Luis Ferrer (probablemente mi mejor amigo), Cindy, Gaby, Alberto, Mario "Patotas" o Roger "el hombre invisible", Nadia, de Yucatán, Tona, Adriana y Frank, José y un largo etcétera. En Puebla los señores Enrique, Fernando y Marco; Alejandro e Israel. Diana, Gitanjali y Tzintzunta, etc.

Así que:

"Brindo por el calvario, brindo por mis discípulos" , y aquí terminan estas confesiones.

¿Ya puedo quitarme el maquillaje?

Revelaciones 1.6


Historias de estupideces y de famas

Que tire la primera piedra quien esté libre de haber hecho tonterías. Parece que nunca aprendemos. Repetimos una y otra vez ciertas tontas maneras de actuar que nos llevan al desastre y a la miseria.

A veces vivo en las nubes, debo confesarlo. En un viaje a Europa hice innumerables estupideces. Estaba de intercambio y me cambiaron a tres casas distintas. Entre otras cosas extravié una bicicleta y volví a encontrarla meses después. Perdí una tarjeta de crédito dentro de un teléfono en Italia y una chamarra en el museo de Louvre. Y además me extravié muchas veces en trenes, camiones y similares.

También he hecho tonterías como no borrar los mensajes de mi celular (y mi ex, Ady, descubrió que había enviado algunos no muy convenientes a una dama que no era ella), perder un libro maravilloso como es "El obsceno pájaro de la noche" en Alfaguara, con un magnífico epígrafe de su autor y ahora inconseguible o faltar constantemente a las clases y provocar que me reprobaran un año. También, en una ocasión, se me olvidó meter mi sobre con los datos en un concurso de cuento. Y la más reciente equivocación tuvo que ver con prestar dinero por una fe mal fundamentada.

También me arrepiento de vez en cuando de lo que digo. Ady me decía que era imprudente, y en ocasiones tenía razón. Me costaría trabajo recordar con exactitud todas las tonterías que he dicho (y que implicaban, por ejemplo, discutir con un maestro argentin. ¿Qué ganaba yo?).

Por cierto, conocí a quien sacaría la medalla de oro de las estupideces, si hubiera una. Estudió un par de semestres en letras hasta que lo expulsaron. En comparación todos somos amateurs. Un ejemplo a (no) seguir.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Revelaciones 1.5


Melon Colie and the infinite sadness


Bueno, el título es de un disco de los Smashing Pumkins y también de un proyecto de Héctor, quien a fin de cuentas me sugirió hacer estas siete "revelaciones". La frustración es algo inherente a la existencia y "Somethimes i feel like screaming", como la canción de Deep purple. Algunas de mis frustraciones han sido:

- Cuando era adolescente me enamoré de una chica: Blanca. En ese tiempo mi timidez era tan grande como mi incapacidad para comunicarme con las mujeres. A pesar de todas las señales a mi favor que había en los últimos momentos no me atreví a "declararme". Fue algo de lo que me he arrepentido por un largo tiempo. Por cierto, Blanca había sido novia de un amigo de la secundaria que murió en Guatemala de una forma cruel. Este amigo era hijo de una poeta con quien yo tallereaba en San Cristóbal en un Centro Cultural.
-Siempre he querido tener una banda de rock y tocar la batería, o cantar... Pero ni siquiera he podido ahorrar para comprarme un buen instrumento. Soy mal administrador.

- Cuando era adolescente creí que iba a publicar rápido uno o dos libros. Hasta la fecha no lo he conseguido. Me pregunto si algún día lo lograré.

- Perdí un año de mi carrera por una maldita materia. Era de hecho una lengua muerta: Latín. Me sentí muy, muy frustrado. Luego me di cuenta de que la mayoría de los letrosos que salían bien en la escuela eran los de menos talento, y los que se demoraban por una u otra razón eran los más talentosos (Si no que me confirme el señor Héctor).

-Estuve cerquita de obtener una de las becas más importantes del momento, y también un premio bastante bien remunerado. Es cuando la frase de sartre, el infierno son los otros, deja de ser un cliché.

-En Puebla traté de seducir a una tipa que se sentía muy guapa y se creía muy mala. Afortunadamente no lo logré.
Bueno, como ven es parecido a cortarse las venas con galletas de animalitos. Quizá luego se me ocurran más cosas, pero podría aburrirlos un poco.

Revelaciones 1.4


Mi relación con la fama

La fama. Tantas cosas se han dicho de esta señorita. La furcia que se va con cualquiera para darle quince minutos de placer. Aunque también hace honor a quien honor merece, cómo no. Sus límites, sin embargo, no siempre están demarcados con exactitud. ¿Quién es popular y quién no lo es? ¿Quién tiene verdadera fama y quién es sólo conocido por unos cuantos fieles?

En realidad mi contacto con los famosos se ha limitado al ámbito intelectual. No podría presumir de haberme codeado con Shakira, por citar un nombre, o con Paul Mcarthey. Y tampoco con actores de Hollywood o siquiera mexicanos. En realidad, los famosos que he conocido son desconocidos por la masa. Y así está bien, supongo. ¿A quién le importa la masa? Sólo hay que temerle un poco cuando, por alguna circunstancia como no usar la inteligencia, pasamos a formar parte de ella.

He visto de cerca (o más o menos, en presentaciones de libros o conferencias) a Fernando del Paso, Juan Villoro, Carlos Monsivais, Marcos, el finado Tito Monterroso, poetas como David Huerta, Coral Bracho y José Luis Rivas (a quien hice una entrevista y cuyo rostro nunca cambia de expresión) y un largo etcétera. Por cierto que también vi a José Saramago antes de que ganará el premio Nobel, en su viaje a San Cristóbal.

Conocí también a tres miembros del "crack". Con Jorge Volpi tomé un breve taller de unas cuantas semanas en la UDLA, y al final nos invitó a cenar al restaurante de Pedro Ángel Palou, sobre quien escribí un artículo en el que pusieron su nombre en lugar del mío y que nunca me respondió un correo. Ignacio Padilla, en cambio, es un gran tipo. Lo conocí también en la UDLA y nos reímos un buen rato con las ocurrencias de sus alumnos.

En pocas palabras, al "crack" le valgo madres.

Con Sergio Pitol fue distinto. Me dio clases de literatura rusa. Fueron clases bastante interesantes. Después ganó el premio Cervantes. Lo encontré en la calle y me invitó a tomar un café. Una chica del Italian coffee se sorprendió y aproveché para pedirle su correo, pero todo terminó mal, jaja. Creo que el aura de la fama desapareció rápidamente.

Ahora debo confesar que fui a la feria del libro de Guadalajara para ver de cerca a Martin Amis, uno de mis escritores favoritos. Ahí pude ver a "luminarias" como Vargas Llosa, Perez Reverte, Tony Morrison o Alesandro Baricco. Cuando llegó el último día yo estaba súmamente emocionado. Entré al recinto ferial y vi de lejos a un hombre con chamarra café. Era él, indudablemente. Yo iba acompañada de mi amiga Blanca Lucía, y le dije que nos acercáramos.

"Martin", grité, y él volteó. Supongo que ya está acostumbrado (Madonna le negó una entrevista sugiriendo que era demasiado famoso), pero lo único que se me ocurrió fue mostrarle "Dinero" y pedirle que lo firmara. Él lo tomó y escribió una frase rápida en inglés, y nos miró alternativamente a mí y a Blanca Lucía (¿creyó que era mi novia?). Y yo, en vez de hacerle una plática decente en inglés ("I have read all your books. I like the information a lot. Night train is very god trhiller. The time arrow have one fascinating technique and Money is abolutely chilling) me quedé como idiota. Creo que incluso podría haber conseguido su correo. Pero sólo pude balbucear algunas palabras de admiración.

Luego dio su plática, filtrada por unos audífonos traductores. Fue interesante, pero lo mejor de aquel día fue simplemente verlo de cerca. Era de una estatura más corta de la que yo imaginaba, pero aún así mantenía un porte y una serenidad sumamente atractivas, como si su mente y su relación con el mundo hubieran llegado a un punto de equilibrio difícil de alcanzar para el común de los seres humanos.

Al final creo que la fama no me ha reportado grandes satisfacciones. Quiero decir, tengo fans, una casa en las montañas, champan y miles de correos y mensajes pero eso no me satisface del todo...

Jaja, Amis y su guerra contra el cliché no dejarían que mintiera. La fama es algo muy bueno para quien la tiene y alienante para quien la admira desde afuera. Un montón de nombres y datos que sólo llenan nuestras cabecitas. Como diría Magnus Enzensberger. Una mujer de clase media que lee TVnovelas sabe tanto, en proporción informativa, como un erudito del Siglo XVl y sus cinco idiomas (incluyendo latín).

domingo, 23 de septiembre de 2007

Revelaciones 1.3


3.- Mi relación con papá.

("Es que tengo problemas con papá, che". Frase dicha por un argentino desorientado en una fiesta de Puebla, después de arrancar el toallero del baño. Testigo: Fernando Zamora).

Bueno, actualmente ya no tengo problemas. Después de 26 años llegó la reconciliación. Un largo, muy largo camino. Un conflicto resuelto al fin en una navidad. Pocas otras razones de ser tienen las navidades (y vender claro).

Durante mi adolescencia coincidí con él en la fea ciudad de Tuxtla Gutiérrez (pocas ciudades tan horrorosas y simples, por no hablar de sus habitantes). Cuando tuve que estudiar parte de mi preparatoria (otro de esos horribles inventos de Dios. Seguro que cuando expulsó a Adán y Eva les dijo "soportarán la preparatoria, sus maestros y a insportables compañeros que no tienen nada que ver con ustedes"). Conocí a Silvia, su esposa. La segunda después de un divorcio. Por fortuna ella ha sido buena conmigo. Los veía de vez en cuando. En aquel entonces era yo un insportable y retraido puberto. En todo caso, no parecía estar de acuerdo con lo que yo quería estudiar. Y es que yo nunca tuve ganas de ser abogado contador o ingeniero.

Resumiré mi relación con él con la boda de mi prima. Después de una complicada terapia para "perdonar a tus padres" yo quería hablar con él. Pero él sólo quería pasar bien esos dias en Huatulco. Y bueno, era normal. Pero yo lo tomé como algo personal e hice una especie de berrinche "interno" que implicó hacerme un corte en el brazo con un trozo de vidrio (aunque nadie lo vio, por suerte).

Pero bueno, en diciembre por fin pudimos reconciliarnos. Fue difícil hacerme entender, puesto que para él era complicado entender que ya no tenía ningún rencór. Pero a fin de cuentas era normal. Quiero decir, llega el momento en la vida de cualquiera en que se acepta el destino. Tal y como fue dado, en este valle de Lágrimas tan complicado e indiferente, en donde abundan seres con enormes colmillos y rostro de payaso como en la portada de la película It.

Es cierto, un padre te ayuda a sortear dificultades, a hacerte fuerte ante los bravucones, a descubrir tu sexualidad de la mejor manera posible y a relacionarte con las mujeres. Pero habría perdido, en caso de tener uno como muchos niños "felices" (futuros y exitosos hombres de negocios o políticos ilustres), la posibilidad de "imaginar", de tener un pretexto para estar inconforme con la realidad y, sobre todo, de querer llegar tan lejos como sea imaginativamente (y no "crediticia" o "monetariamente" posible).

En pocas palabras, con un padre habría sido un vulgar mequetrefe, como millones, y no habría tenido en mi interior esa pequeña chispa que a veces me salva de serlo.

Por eso le estoy muy agradecido.

Por supuesto, aun tengo un deseo insatisfecho. Me gustaría bucear con él, aunque sea una vez (es, según creo, lo que más le gusta en la vida). Sería divertido y fascinante. Creo que el espíritu de Jaques Cousteau sería un buen guía en la expedición.

Pero mientras eso ocurre espero que la relación con mi padre se vaya haciendo más estrecha. Creo que aún me queda mucho por conocer. Afortunadamente, los aspectos negativos y positivos de su personalidad logran un misterioso equilibrio, y estoy seguro que algún día lograré entenderlo a fondo. Tal vez esta frase expresada por los masones (él lo es) sea un principio.


"Si tienes un hijo, regocíjate; pero también tiembla del depósito que se te confía. Haz que hasta los diez años te tema, hasta los veinte te ame y hasta la muerte te respete. Hasta los diez años sé su maestro, hasta los veinte su padre y hasta la muerte su amigo. Piensa en darle buenos principios antes que bellas maneras; que te deba rectitud esclarecida y no frívola elegancia. Haz un hombre honesto, antes que un hombre hábil".

sábado, 22 de septiembre de 2007

Revelaciones 1.2


2.- Soy alérgico al EGO (con mayúsculas) de los otros.
¿Y al mío?
No sé, creo que lo tolero. Nunca me he considerado una persona demasiado vanidosa. Tampoco suelo ser excesivamente presumido. Un poquito egocéntrico, quizá. Y a veces muy inseguro.
Pero muy sensible a todo lo que huela a falso.
Puedo saber cuando una persona es honesta consigo misma (aún cuando implique ser vanidoso y ególatra) y cuándo es un presuntuoso hueco.
Por lo general prefiero alejarme.
Por eso me gusta elegir a mis amigos con mucha paciencia. A veces prefiero que no sean del medio intelectual. Detesto a muchos seres de ese ámbito. Sobre todo a varios "caciquillos" culturales que andan rondando por ahí.
Pero no diré nombres.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Heaven and hell

Por cada momento de certeza/hay confusión en la vida/El amor podría ser la solución/pero nadie siente compasión.
El auditorio Nacional. Cuatro músicos: Dio, Tommy, Carmine Apice, Bill Ward. Sin preámbulos arrancan con The mob rules. Estos músicos no son unos jovenzuelos, pero tocan con energía suficiente como para que la oscuridad del Sabath caiga sobre la Ciudad de México. Ella también es cielo e infierno en cada una de sus calles y avenidas.
Dicen que la vida es un carrusel/que gira veloz y te tienes que sujetar bien/El mundo está repleto de reyes y reinas/que ciegan tus ojos para robarte los sueños.
Tocan todas las canciones de la era "Dio". Esta noche no se oirá "Paranoid", "War pigs" o "Electric funeral", pero a cambio suenan "Die young", "Children of the sea" y "Neon nights". También algunos temas de su álbum Dehumanizer.
El que ama la vida no peca/Quien termina sólo está empezando/Cuanto más te acerques a la verdad/antes sabrás que estás soñando.
El concierto no dura demasiado. Al final, hay una larga versión de Heaven and hell con un solo de Tommy incluido. El guitarrista de Black sabbat es aplaudido y se dignan salir a tocar dos piezas más. Dio, con su voz inimitable, entona las últimas notas.
Y te dirán que el negro es en realidad blanco/que la Luna es el Sol de noche/Y cuando entras en salones dorados/eres capaz de resistir el oro que fluye/Es el Cielo y el Infierno.
Y bueno, el concierto termina y es hora de regresar a casa. Yo, que vivo en Puebla, tomo un camión y a las dos de la madrugada estoy ahí. Satisfecho. Aunque se llamen Heaven and hell siguen siendo Black sabbath. Ellos vendieron su alma por el rock and roll y crearon algunos de los riffs más pesados y oscuros de la música.
Sabath bloody sabath.